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Especial
Procesión de la fiesta de Aucar. 23 de septiembre de 2009.

Fiesta en medio del mar

Dos días de canto, bailes y profunda devoción son algunos de los ritos de una celebración que cada año atrae a más fieles a la pequeña isla de Aucar.

En el archipiélago de Chiloé se ubica esta isla, unida a Quemchi a través de un largo puente de madera. Cada 23 de septiembre, día de la virgen de las Mercedes, los fieles realizan un largo recorrido sobre la pasarela que cruza el mar para dar inicio a una gran fiesta religiosa.

Esta celebración, que data del siglo XVIII, se inicia con una misa y con una procesión de devotos que recorre la isla venerando a la virgen al son de las campanas y de una banda de música chilota.

Al día siguiente, la jornada comienza con una nueva eucaristía donde los participantes ofrendan imágenes religiosas, productos agrícolas y dinero. La preparación de estos ritos está a cargo de la Patrona. Hace años que este rol está en manos de Rosa Quinán, vecina de Quemchi.

Esta fiesta representa una ritualidad que mezcla las tradiciones indígenas y el evangelio católico español. A pesar de esta unión de culturas, los rasgos indígenas de esta unión fue rechazada por los sacerdotes durante años y la figura de la virgen fue escondida "porque era la imagen que ocupaban los indios, por eso lo despreciaban", señala Rosa.

Al finalizar la romería en honor a la virgen se inicia una fiesta costumbrista donde los fieles celebran al ritmo de la cueca y los tradicionales bailes chilotes.

La organización y arreglos de este festejo es parte del trabajo del Supremo y sus acompañantes, quienes se encargan de adornar los arcos de avellanos y los pasa calles que acompañan la peregrinación, colaboran en la ornamentación de la iglesia y organizan la fiesta que cierra los dos días de devoción.

Sergio Jaramillo, acompañante del Supremo, explica que la preparación de esta festividad implica una ardua labor, "Esto no se hace así no más, así como usted lo ve, son tiempos de trabajo, dedicación, porque uno de repente tiene que dejar su trabajo, tiene que dejar la familia para venir a arreglar acá en la isla. Usted ve los arreglos que hay acá, los que hay adentro de la iglesia igual, y prepararse para la novena significa harto tiempo, pero uno lo hace con fe, porque nosotros somos católicos y por eso estamos acá", explica.

Para que esta celebración mantenga la fuerza y la convocatoria que tiene en la comunidad, Sergio Jaramillo destaca la inclusión de nuevos participantes: "Me encuentro súper contento porque hay personas jóvenes que están pidiendo ayudar y eso es muy interesante porque antes eran las puras personas de edad, entonces yo creo que es bonito que la juventud igual vaya sacando adelante esta fiesta. Ahora la gente joven igual se está integrando a esto y ojalá que así sea en el futuro para que esto no se pierda, las nuevas generaciones que vienen lo sigan tomando y cada vez sea mejor, más bonito", señala.

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